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Palabras de Manuel B. Cossío,
presidente del Patronato de Misiones Pedagógicas, leídas en la primera
misión, Ayllón (Segovia, 16-23 diciembre 1931), Y en las misiones
sucesivas, a modo de mensaje.
Es natural que queráis saber, antes de
empezar, quiénes somos y a qué venimos. No tengáis miedo. No venimos a
pediros nada. Al contrario; venimos a daros de balde algunas cosas. Somos
una escuela ambulante, que quiere ir de pueblo en pueblo. Pero una escuela
donde no hay libros de matricula, donde no hay que aprender con lágrimas,
donde no se pondrá a nadie de rodillas, donde no se necesita hacer
novillos. Porque el Gobierno de la República que nos envía, nos ha dicho
que vengamos ante todo a la, aldeas, a las más pobres, a las más
escondidas, a las más abandonadas, y que vengamos a enseñaras algo, algo
de lo que no sabéis por estar siempre tan solos y tan lejos de donde otros
lo aprenden, y porque nadie, hasta ahora, ha venido a enseñároslo; pero
que vengamos también, y lo primero, a divertiros. Y nosotros quisiéramos
alegraros, divertiros casi tanto como os alegran y divierten los cómicos y
los titiriteros. Nuestro afán sería poder traeros pronto también un
teatro, y tenemos esperanza de poder lograrlo.
Esta a modo de escuela recreativa es para todos, chicos y grandes, hombres
y mujeres, pero principalmente para los grandes, para los que se pasan la
vida en el trabajo, para los que nunca fueron a la escuela y para los que
no han podido volver a ella desde niños, ni tenido ocasión de salir por el
mundo a correr tierras, aprendiendo y gozando; lo cual constituye para
ellos una grave injusticia, ya que los mozos y los viejos de las ciudades,
por modesta, que sean, tienen ocasiones fáciles de seguir aprendiendo toda
la vida y también divirtiéndose, porque están en medio de otros hombre,
que saben más que ellos. porque sólo con oírlos y mirar se aprende, porque
todo lo tienen a la mano, porque la instrucción y las diversiones se les
entran sin quererlo por ojos y oídos, porque hasta los escaparates de las
tiendas se convierten allí en diversión y enseñanza. Y como de esto se
hallan privadas las aldeas, la República quiere ahora hacer una prueba, un
ensayo, a ver si es posible empezar, al menos. a deshacer semejante
injusticia.
Y oiréis leer hermosos versos, que escogerán para vosotros, de los más
glorioso, poetas castellanos. Escucharéis igualmente bellas canciones y
piezas de música de aquellos que el público de las ciudades oye en los
teatros y salas de concierto. Claro que no lo tendréis todo de una vez. De
entre ello se irá eligiendo, según el pueblo o las ocasiones, poco a poco.
Pero con la mayor frecuencia tendréis dos cosas: una conversación sobre
derechos y deberes como ciudadanos, pues a la República importa que estéis
bien enterados de ello, ya que el pueblo, es decir, vosotros, sois el
origen de todos lo, poderes. la otra cosa es lo que más ha de divertiros,
el cine, el instructivo y el de pura diversión y recreo.
Es posible que con todo ello, y mucho más, aprendáis poca cosa; pero si os
divirtieseis algo y la Misión sirviese por lo menos de aguijón y estímulo
en alguno de vosotros para despertarle el amor a la lectura, el fin que la
República se propone al querer remediar aquella injusticia que antes
dijimos, estaría en parte logrado. Porque esto es lo que principalmente se
proponen las Misiones: despertar el afán de leer en los que no lo
sienten, pues sólo cuando todo español, no sólo sepa leer -que no es
bastante- sino tenga ansias de leer, de gozar y divertirse, sí, divertirse
leyendo, habrá una nueva España. Para eso la República ha empezado a
repartir por todas parte, libros por eso también al marcharnos os
dejaremos nosotros una pequeña biblioteca.
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