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El 29 de mayo de 1931, cuando todavía no han
transcurrido cincuenta días de la Instauración de la República, se publica
el decreto 202, que establece un Patronato de Misiones Pedagógicas,
dependiente del Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes.
Un rasgo fundamental de las primeras misiones es que apenas salen de la
Meseta. A Baleares y Canarias no llegarán (salvo con el envío de
bibliotecas).
No sin dificultades se van constituyendo Delegaciones de Patronato en
algunas provincias: león, Segovia, Valencia, Lérida. Estas Delegaciones
organizan sus propias misiones (el Patronato asume los gastos).
En el bienio 32-33 setenta misiones recorrieron 300 pueblos, donde el
teatro y el coro actuaron 115 veces (179 hasta 1934 y 286 hasta octubre
de 1936); se Instaló 60 veces el museo ambulante (178 hasta 1936). En 1934
se realizaron más de 200 misiones.
Los misioneros eran, generalmente, maestros y profesores de Instituto,
inspectores de Primera Enseñanza, jóvenes escritores y artistas,
estudiantes y también se sumaban médicos, peritos agrícolas... Por su
constancia y dedicación destacan Alejandro Casona (director del Teatro) y
Antonio Sánchez Barbudo. Además, entre otros, Rafael Dieste (director del
teatro de guiñol), Ramón Gaya, Marra Zambrano, Luis Cernuda, Lorenzo
Varela, Eduardo Vicente, Carmen Caamaño, Germán Somolinos, Arturo Serrano
Plaja, Eduardo M. Torner (encargado del coro), el folklorista Agapito
Marazuela, el periodista Enrique Azcoaga, Carmen Conde, Matilde Moliner,
el cineasta y fotógrafo José Val del Omar, los profesores Modesto Bargalló
y Euseblo Criado, los inspectores Modesto Medina y Juvenal de Vega,
Gervasio Manrique, Herminio Almendros..

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