| Pamplona, 2 - 31 de mayo de 2007 | ||||
| Planetario de Pamplona | ||||
| {14} Biblioteca en guerra | ||||
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Exposición organizada por la Biblioteca Nacional y la Subdirección General de Coordinación Bibliotecaria del Ministerio de Cultura. |
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| Biblioteca Nacional Bombardeada | ||||
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A primeras horas de una noche de noviembre unos aviones enemigos, después de evolucionar sobre el centro de Madrid, iluminaron con bengalas el barrio en que la Biblioteca se encuentra y dejaron caer sobre ella numerosas bombas incendiarias. La forma y dimensiones del edificio y su disposición respecto al Paseo de Recoletos, a la Plaza de Colón y a la Casa de la Moneda, harían sin duda que el aviador pudiera localizarlo e identificarlo con facilidad. Todas las bombas arrojadas cayeron, en efecto, sobre el palacio o en el jardín que lo rodea, dejando fuera de duda que habían sido dirigidas contra la Biblioteca como único y señalado objetivo. Junta Central del Tesoro Artístico Las bombas incendiarias utilizadas por la aviación rebelde producen al explotar una llama en forma de soplete de tres metros de largo, que puede llegar a mantener una temperatura de 3.000 grados durante un minuto. sus efectos destructivos son enormes, por la rapidez con que se propagan las llamas. Por suerte, los Técnicos de la junta de Protección del Tesoro Artístico sabían que los efectos de las bombas se podían paliar con sacos terrenos, porque la tierra arcillosa es incombustible. En el bombardeo del 16 de noviembre de 1936 sobre la Biblioteca Nacional, una de las 28 bombas descargadas fue a parar a la sala donde se guardaban los incunables y los libros raros, chocando contra un muro de sacos terrenos que se había construido. La arena caída por la brecha abierta ahogó la combustión del artefacto y no se produjeron daños irreparables.
La guerra de España puede ser
considerada como una experiencia internacional. Nuestro país es,
ciertamente, el campo de experimentación de los medios de destrucción
más modernos. José Renau, director general de Bellas Artes, 1937
Los bombardeos del 16 de noviembre ponen
de manifiesto que las precauciones tomadas para proteger los libros más
valiosos dentro de la misma Biblioteca Nacional son insuficientes, y se
impone la idea de sacarlos de Madrid cuanto antes.
José
Moreno Villa Pero muchas de ellas no terminan allí su
viaje: su pista vuelve a encontrarse en Barcelona en marzo de 1938 y, más
tarde, en Ginebra. Los libros hacen el mismo viaje que los cuadros del
Prado.
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Vista aérea del edificio de la Biblioteca Nacional
Cubiertas de cristal de la Biblioteca nacional atravesadas por las bombas, noviembre 1936
Biblioteca Nacional: lugar donde cayeron bombas
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