Pamplona, 2 - 31 de mayo de 2007  
  Planetario de Pamplona  
  {15} Biblioteca en guerra
   
   
   

Exposición organizada por la Biblioteca Nacional y la Subdirección General de Coordinación Bibliotecaria del Ministerio de Cultura.

 
       
       
  Bibliotecas incautadas y protegidas

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Oscurecida por la más espectacular de la protección del tesoro artístico, la labor de salvaguardia del patrimonio bibliográfico y documental suele quedar relegada a mero apéndice de aquella. Y, sin embargo, fue en este campo donde con más nitidez se pudo apreciar el carácter de 'salvación' que revistió la actuación de las Juntas [de Incautación y Protección del Tesoro Artístico] y donde más fácilmente se puso de manifiesto la grandeza y servidumbre de su labor.
                             
                                                        José Alvárez Lopera

 

En agosto de 1936 se crea dentro de la Junta de Incautación una sección especial, que va a dirigir Antonio Rodríguez Moñino, para la recogida de archivos y bibliotecas. Valiéndose de un escasísimo personal -dos bibliotecarias facultativas, cuatro administrativos y veinte subalternos- y de menos medios aún -una camioneta pequeña- realiza una ingente labor: a mediados de septiembre se habían trasladado a la Biblioteca Nacional más de 250.000 volúmenes.
En los medios bibliotecarios esta sección va a ser conocida como "Moñino y sus señoritas".


En 1937, Tomás Navarro Tomás informa que en la Biblioteca Nacional se hallan depositadas más de ochenta bibliotecas con más de 400.000 volúmenes, y que en el Archivo Histórico Nacional, ya incapaz de albergar más colecciones, habían ingresado más de sesenta colecciones de documentos (las del duque de Frias, duque de Alburquerque, duque de Medina Sidonia...y las de decenas de iglesias).


En septiembre de 1938, la Junta del Tesoro Artístico de Madrid informaba de que los volúmenes recogidos en la Biblioteca Nacional pasaban ya de 1.200.000.


La labor de incautación y protección del tesoro bibliográfico sirvió también para valiosos hallazgos en archivos y bibliotecas particulares, provenientes de establecimientos del Estado. Así, el famoso Codex H-19 de la Academia de la Historia, el más antiguo testimonio de las obras de Gonzalo de Berceo, robado en 1929 y encontrado en la biblioteca de M.L.G.; un cancionero manuscrito del siglo XV; dos tomos de música popular, del siglo XVI; la relación original del descubrimiento de Amazonas por el P. Orellana; originales autógrafos de Lope de Vega, Tirso de Molina y Calderón de la Barca...

 

 

   

 

 

 

Tareas de la Sección de Bibliotecas de la Junta de Incautación y Protección. Foto de Aurelio Pérez Rioja

 

Preparativos del traslado de la biblioteca del Palacio Nacional, 1938

 

Libros preparados para su traslado de la biblioteca del Palacio Nacional, 1938

 
         
 

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