Pamplona, 2 - 31 de mayo de 2007  
  Planetario de Pamplona  
  {17} Biblioteca en guerra
   
   
   

Exposición organizada por la Biblioteca Nacional y la Subdirección General de Coordinación Bibliotecaria del Ministerio de Cultura.

 
       
       
  La protección del Tesoro Bibliográfico cuestionada

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El 5 de junio de 1937 Miguel Artigas, director de la Biblioteca Nacional antes y después de la guerra, publica en el Heraldo de Aragón un artículo titulado "Clamor del infortunio: a los hispanistas del mundo" denunciando las supuestas agresiones al tesoro bibliográfico en la zona leal a la República. Es contestado contundentemente por la Junta Central del Tesoro Artístico en el folleto Protección del tesoro bibliográfico nacional: réplica a Miguel Artigas. Tomás Navarro Tomás y Antonio Rodríguez Moñino se encargan de la redacción. Los siguientes párrafos pertenecen a dichos textos.

Todas las revoluciones, todas las guerras, han sido siempre nefastas para las obras artísticas, para los libros y para los papeles. Pero esta guerra que ahora padecemos los españoles viene sobrepasando, a este respecto, todo el horror imaginable.

 
 

Exacto. ¿Qué objetivo militar ofrecía el palacio de Bibliotecas y Museos? Pues nada menos que treinta y dos bombas incendiarias, alemanas e italianas, han caído sobre sus techos.

 

No ha quedado en las ciudades, villas ni aldeas dominadas por los rojos ni resto de los archivos parroquiales. Los papeles de los juzgados y municipios han corrido igual suerte. Los de las catedrales y colegiatas, reducidos a cenizas. Los archivos, bibliotecas y museos de la nobleza, destruidos o incautados y revueltos.

 

¿Cree el Sr. Artigas tan insensatos a los españoles? El pueblo se ha puesto a disposición de los Archiveros y Bibliotecarios para el traslado al Archivo Histórico de la riqueza documental. Las bibliotecas están recogidas en los amplios salones de la Biblioteca Nacional. Y no tiradas en el suelo o revueltas, sino limpias, clasificadas por procedencias y catalogándose. Y los Museos en los depósitos del Estado. iEsa tarea es la que han hecho los rojos!

 

Muchas obras maestras de la arquitectura en ruinas. Millares de retablos y obras de imaginería, hechos astillas. ¿Para qué seguir?

¿Pueden pedir cuentas de la destrucción de monumentos arquitectónicos los arrasadores de Guernica y Torrelavega, los destructores de Alcalá de Henares, los incendiarios de Guadalajara?

iQué impresión de espanto vais a sufrir si visitáis esas ciudades que han sido o son rojas, vosotros, los que formáis la familia de los hispanistas, cuando vengáis a visitarnos!

Esos hispanistas, si vinieran a España, tendrían que desmentirle rotundamente ante la magnífica realidad que les ofrece tanto archivo, tanta biblioteca y tanto museo rescatado del olvido o del egoísmo y puesto al servicio de la cultura mundial.

 

Miguel Artígas
Blesa, Teruel. 18B7 -Madrid, 1947


Doctor en Filosofía y Letras por la Universidad de Madrid. ingresa en 1911 en el Cuerpo de Archiveros. Pensionado dos años en Alemania. Director, en 1915, de la Biblioteca Menéndez Pelayo de Santander. En 1924 su biografía de Góngora obtiene el premio de la Real Academia Española y en 1927 el Premio Nacional de Literatura. Académico de la RAE en 1935.

Desde 1930 hasta 1936, director de la Biblioteca Nacional. Finalizada la guerra, y hasta su fallecimiento, vuelve a serio. Durante el conflicto bélico se posiciona activamente aliado de Franco y es director de la Biblioteca Universitaria de Zaragoza.

Pierde a su hijo mayor en el frente de Teruel y eso le provoca una hemiplejía de la que no se recuperará. Terminada la guerra es nombrado director general de Archivos y Bibliotecas. Editor de las obras completas de Menéndez Pelayo. Recibe muchas condecoraciones y distinciones.

Siendo Artigas director de la Biblioteca Nacional, Tomás Navarro Tomás forma parte del primer Patronato constituido tras la llegada de la República, como director de la biblioteca del Centro de Estudios Históricos. Cuando Tomás Navarro Tomás Ingresa en la Academia Española, el 19 de mayo de 1935, el ya académico Artigas es quien contesta su discurso.

   

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Biblioteca Nacional. Estatua de Lope de Vega sin cabeza tras impacto de obuses el 20 de junio de 1937.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 
         
         
 

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