Pamplona, 2 - 31 de mayo de 2007  
  Planetario de Pamplona  
  {19} Biblioteca en guerra
   
   
   

Exposición organizada por la Biblioteca Nacional y la Subdirección General de Coordinación Bibliotecaria del Ministerio de Cultura.

 
       
  Libros como parapetos:    
  la ciudad universitaria

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La facultad de Filosofía y Letras y todos los edificios de la Ciudad Universitaria presenciaron una de las batallas más encarnizadas de la Guerra Civil. Las tropas rebeldes atacaban para entrar en Madrid mientras los milicianos y las Brigadas Internacionales XI y XII defendían las posiciones.
Los libros de la Biblioteca de Filosofía y Letras fueron usados como parapetos defensivos, ante la falta de sacos terreros. Con ello, y con el propio desgaste de la guerra, sufrieron mucho deterioro.

Exploramos la biblioteca; en la gran sala de lectura, armas anti-tanque descansaban sobre las mesas; los libros valiosos y los manuscritos hablan sido llevados fuera pero había muchos otros libros llenos de interés para nosotros; descubrimos una colección de clásicos Everyman y los llevamos a nuestra habitación. Una fría mañana encontré en un estante Los poetas de los lagos de Thomas Quincey, me envolví en una alfombra y pasé todo el día leyendo, con voracidad, sobre Wordsworth y Coleridge, en otro lugar, en otro tiempo; en dos ocasiones nos bombardearon desde el edificio de enfrente y tenía que dejar el libro para disparar contra los falangistas que saltaban como conejos cada vez que estallaban los obuses.
 

                                                                      John Sommerfleld, batallón Dumont de la XI Brigada, en la Facultad de Filosofía y Letras


Las barricadas estaban hechas con libros de la biblioteca; cogimos los más grandes y voluminosos que pudimos encontrar, entre ellos, recuerdo que había una enciclopedia de religión y mitología hindú. Más tarde descubrimos, después de escuchar los impactos de las balas en los libros, que el grado de penetración de las balas llegaba aproximadamente hasta la página 350; desde entonces me incliné a creer, como nunca lo había hecho antes, aquellas historias de soldados cuyas vidas hablan sido salvadas por una Biblia que llevaban en el bolsillo de su chaqueta.


                                                         Bernard Knox, universitario en Cambridge, brigadista en la Facultad de Filosofía y Letras

 

 

   

 

 

 

La Facultad de Filosofía y Letras al acabar la guerra. Madrid

 
         
         
         
 

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