Pamplona, 2 - 31 de mayo de 2007  
  Planetario de Pamplona  
  {24} Biblioteca en guerra
   
   
   

Exposición organizada por la Biblioteca Nacional y la Subdirección General de Coordinación Bibliotecaria del Ministerio de Cultura.

 
       
       
  Jordi Rubió

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Barcelona, 1887 -1982

Bibliotecario con una sólida formación intelectual, Jordi Rubió fue el gran sabio de las letras catalanas en el siglo XX y, principalmente, el constructor del sistema bibliotecario catalán, de gran desarrollo hasta su destrucción en 1939.
 
Con veinte años se doctora. La Mancomunidad de Cataluña, incipiente sistema autonómico, va a desarrollar una importante tarea bibliotecaria. Jordi Rubió va a ser designado para ello y va a formarse en Hamburgo. Con 26 le nombran director de la nueva Biblioteca de Cataluña. Hay que formar personal, también para las bibliotecas populares que se van a ir creando, y se abre la Escuela Superior de Bibliotecarias, la segunda de su tipo en Europa. Rubió va a ser profesor desde 1915 y director entre 1930 y 1939. Y va a dirigir la red de modernas bibliotecas populares que se crean en Valls, Sallent, Olot, Borges Blanques, Canet, Vendrell..., punteras en Europa.
 
La Generalidad de Cataluña cuenta con sus propias competencias autonómicas en materia de bibliotecas cuando estalla la guerra. En la medida que las circunstancias lo permiten van a seguir manteniendo los servicios bibliotecarios. Y, además, se dota de nuevas tareas: crear el Servei de Biblioteques del Front y trasladar los depósitos de la Biblioteca de Cataluña a su nueva sede. Jordi Rubió es el responsable de ambas tareas. Es tiempo de guerra. Barcelona es bombardeada.
 
Le castigaron implacablemente, fuera de las bibliotecas, fuera de la universidad. Un editor, Salvat, le ofreció una oportunidad para ganarse un sueldo. Allí se jubiló con ochenta años. Pero Rubió no se dejó. Fue, quizás, la brasa más intensa de la cultura catalana en un negro túnel. Formó en los Estudis Universitaris Catalans -en clases privadas, gratuitas y clandestinas- a toda una generación de investigadores catalanes y publicó unos estudios (sobre Ramón Llull, el humanismo medieval, la Renaixença ,literatura catalana y española...) recogidas en unas Obras Completas de doce volúmenes.
 
Con 79 años apoyó la creación del Sindicato Democrático de Estudiantes que con asistencia de más de 400 delegados se celebró en 1966. La policía cercó durante dos días el lugar y Rubió fue detenido y sancionado con las de entonces 200.000 pesetas.
 
Un año después, al cumplir los 80, los estudiantes le organizaron un homenaje para agradecerle su determinación. Contaban con el patrocinio de Picasso, Pau Casals, Menéndez Pidal, Marcel Bataillon, Joan Miró... pero el rector lo prohibió. El acto se celebró y detuvieron a Joan Coromines, Barral, Oriol Bohigas, García Hortelano, Joan Oliver, Sacristán...
 
Hombre modesto y fuera de los focos sociales, Jordi Rubió recibió los más altos reconocimientos de las instituciones catalanas: la escuela de formación de bibliotecarios y la biblioteca popular de Sant Boi van a llevar su nombre.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Jordi Rubio en 1969. Foto de Pau Barceló

 
 
 

 

 

 
         
         
 

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