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Barcelona, 1887 -1982
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Bibliotecario con una sólida formación
intelectual, Jordi Rubió fue el gran sabio de las letras catalanas en
el siglo XX y, principalmente, el constructor del sistema
bibliotecario catalán, de gran desarrollo hasta su destrucción en
1939. |
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Con veinte años se doctora. La
Mancomunidad de Cataluña, incipiente sistema autonómico, va a
desarrollar una importante tarea bibliotecaria. Jordi Rubió va a ser
designado para ello y va a formarse en Hamburgo. Con 26 le nombran
director de la nueva Biblioteca de Cataluña. Hay que formar personal,
también para las bibliotecas populares que se van a ir creando, y se
abre la Escuela Superior de Bibliotecarias, la segunda de su tipo en
Europa. Rubió va a ser profesor desde 1915 y director entre 1930 y
1939. Y va a dirigir la red de modernas bibliotecas populares que se
crean en Valls, Sallent, Olot, Borges Blanques, Canet, Vendrell...,
punteras en Europa. |
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La Generalidad de Cataluña cuenta con
sus propias competencias autonómicas en materia de bibliotecas cuando
estalla la guerra. En la medida que las circunstancias lo permiten van
a seguir manteniendo los servicios bibliotecarios. Y, además, se dota
de nuevas tareas: crear el Servei de Biblioteques del Front y
trasladar los depósitos de la Biblioteca de Cataluña a su nueva sede.
Jordi Rubió es el responsable de ambas tareas. Es tiempo de guerra.
Barcelona es bombardeada. |
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Le castigaron implacablemente, fuera de
las bibliotecas, fuera de la universidad. Un editor, Salvat, le
ofreció una oportunidad para ganarse un sueldo. Allí se jubiló con
ochenta años. Pero Rubió no se dejó. Fue, quizás, la brasa más intensa
de la cultura catalana en un negro túnel. Formó en los Estudis
Universitaris Catalans -en clases privadas, gratuitas y clandestinas-
a toda una generación de investigadores catalanes y publicó unos
estudios (sobre Ramón Llull, el humanismo medieval, la Renaixença
,literatura catalana y española...) recogidas en unas Obras Completas
de doce volúmenes. |
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Con 79 años apoyó la creación del
Sindicato Democrático de Estudiantes que con asistencia de más de 400
delegados se celebró en 1966. La policía cercó durante dos días el
lugar y Rubió fue detenido y sancionado con las de entonces 200.000
pesetas. |
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Un año después, al cumplir los 80, los
estudiantes le organizaron un homenaje para agradecerle su
determinación. Contaban con el patrocinio de Picasso, Pau Casals,
Menéndez Pidal, Marcel Bataillon, Joan Miró... pero el rector lo
prohibió. El acto se celebró y detuvieron a Joan Coromines, Barral,
Oriol Bohigas, García Hortelano, Joan Oliver, Sacristán... |
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Hombre modesto y fuera de los focos
sociales, Jordi Rubió recibió los más altos reconocimientos de las
instituciones catalanas: la escuela de formación de bibliotecarios y
la biblioteca popular de Sant Boi van a llevar su nombre. |
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