Pamplona, 2 - 31 de mayo de 2007  
  Planetario de Pamplona  
  {30} Biblioteca en guerra
   
   
   

Exposición organizada por la Biblioteca Nacional y la Subdirección General de Coordinación Bibliotecaria del Ministerio de Cultura.

 
       
       
  Galería de destinos

Índice de contenidos

 
       
       
       
     
    Carmen Caamaño   Ramón Iglesia      
    Juana Capdevielle   Vicente Loriente      
    Luisa Cuenca   José Ignacio Mantecón      
    José Fernández Sánchez   Agustín Millares Carló      
    Lluis Floren   Juana Quilez      
    Justo García Soriano   Antonio Rodríguez Moñino      
    Carmen Guerra   Homero Seris      
           
           
           
           
 
  Carmen Caamaño (Madrid, 1909)

Líder estudiantil, feminista, comunista, ingresa al Cuerpo Auxiliar de Archivos. Bibliotecas y Museos, creado por el Gobierno Republicano con criterios de modernidad paro acercar los bibliotecas a los ciudadanos.

Durante la guerra trabaja como persona de confianza de Jesús Monzón, primero gobernador de Alicante y después de Cuenca. En esta ciudad llego a sustituirle en febrero y marzo de 1939, siendo lo primera mujer española que ocupa el cargo de gobernadora. En ese momento está embarazada ya punto de dar a luz.

El final de la guerra la encuentra en el muelle de Alicante con su hijo recién nacido. Enferma,  ha de confiar el cuidado del niño a una familia y es trasladada a la cárcel. Condenada a doce años y un día, cumple siete. Sale  en libertad provisional en agosto de 1946; se reencuentra con su marido y su hijo y continua su militancia en la clandestinidad. Para ganarse la vida debe dedicarse o corregir pruebas en la editorial Aguilar, ya que había sido dada de baja definitiva del Escalafón del Cuerpo Auxiliar de Archivos, Bibliotecas y Museos por orden de 29 de julio de 1939. Hasta después de muerto Franco no puede volver a trabajar en su profesión. Su ultima etapa activa la pasa en el Archivo Histórico Nacional. Y continua su compromiso político, ya visible, en el Partido Comunista.

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 Juana Capdevielle (Madrid, 1906-Rábade, Lugo, 1936)

Su historia es quizá la más trágica de todas las que afectan a los bibliotecarios de la Republica. Incorporada desde muy joven al Cuerpo Facultativo de Archiveros y Bibliotecarios, entre 1933 y 1934 trabaja en la Biblioteca Universitaria de Madrid como responsable en la Facultad de Filosofía y Letras. Al mismo tiempo es vocal de bibliotecas en la Junta del Ateneo de Madrid.

Como muchos de sus colegas de aquellos años, Juana viaja al extranjero  (cuatro meses en Francia, Bélgica, Suiza y Alemania para estudiar la clasificación decimal universal).

Tesorera de la Asociación de Bibliotecarios y Bibliógrafos, colabora en los trabajos de preparación del II Congreso Internacional de Bibliotecas y Bibliografía, que se celebra en 1935 en Madrid y en el que presenta una ponencia sobre las bibliotecas de hospital, en las que ella misma hacía prácticas voluntarias.

En 1936 Juana Capdevielle vive en La Coruña porque su marido, Francisco Pérez Carballo, ha sido nombrado Gobernador. El matrimonio esperaba su primer hijo cuando se produce el golpe militar. Pérez Carballo ordena a los guardias de asalto que defiendan el Gobierno Civil, pero los militares sublevados ganan la batalla y detienen al Gobernador, que es asesinado el día 28 de julio, a los veinticinco años. Juana Capdevielle debe esconderse para no sufrir la misma suerte, pero no consigue librarse de la brutalidad: poco tiempo después es encontrada y también brutalmente asesinada. Tenia treinta años, le faltaban tres meses para dar a luz a su hijo.

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Luisa Cuesta (Medina de Rioseco, Valladolid, 1892-Madrid, 1962)

Doctora en Derecho y en Ciencias Históricas, ingresó en el Cuerpo Facultativo de Archiveros y Bibliotecarios en 1921. En 1930 llega a trabajar ala Biblioteca Nacional, donde entra en contacto con el grupo de bibliotecarios con los que vivirá todo el conflicto armado.

Se afilia al a FETE (sindicato de trabajadores de enseñanza). En agosto de 1936 entra a formar parte de la Comisión Gestora que crea el Ministro de Instrucción Pública en la Biblioteca Nacional junto o Teresa Andrés, Navarro Tomás, Vicens, Tudela, etc. Desde su cargo en la Comisión Gestora se interesó cuanto pudo por los que sufrieron persecución por sus ideas y propugnó la igualdad de derechos de los funcionarios sacerdotes con los seglares, lo que le granjeó la desconfianza y enfrentamiento de algunos compañeros de la Comisión, llegando a su detención y sanción. Fue trasladada a Guadalajara, donde se encargó de la Biblioteca Pública.

Al finalizar la guerra es acusada de comunista y se abre contra ella un pliego de cargos en el que se la acusa de ser de extrema izquierda, hablar violentamente del Glorioso Movimiento Nacional, ser persona de confianza de los dirigentes rojos... por lo que es sancionada y trasladada en diciembre de 1939 al Archivo de la Delegación de Hacienda de Ciudad Real.

En 1945 vuelve a la Biblioteca Nacional, como Jefa de la Sección de Hispano-América donde se jubila en 1962. Luisa Cuesta es la única mujer, en obtener el premio (dos veces) del concurso bibliográfico organizado por la Biblioteca Nacional durante casi cien años. Sus trabajos premiados siguen inéditos.

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 José Fernández Sánchez (Ablaña, Mieres, Asturias, 1925)

Hijo de minero socialista que muere en la batalla cuando él cumple doce años. A los pocos meses es evacuado a la Unión Soviética, donde va a estudiar para bibliotecario en el Instituto Superior de Biblioteconomía: un refugio contra las matemáticas.

Trabaja durante ocho años como inspector de bibliotecas en Izhevsk (capital de la lejana Udmurtia), luego en la Biblioteca Nacional Lenin ("el Vaticano de nuestra profesión"), más tarde en Radio Moscú, y en 1961 marcha a Cuba, durante cuatro años, como intérprete de los asesores militares rusos en La Habana.

Tras treinta años de ausencia regresa a España. Tres bibliotecarios, Luis García Ejarque, Vicente Llorca y Manuel Carrión, le consiguen trabajo, primero en la Universidad Autónoma de Madrid y luego en la Biblioteca Nacional donde, junto a su mujer, Gala, trabaja hasta su jubilación. Traductor de los grandes escritores rusos Dostoievski, Tolstói, Gógol, Turguéniev, Babel... es autor, entre otros, de Historia de la bibliografía española y de dos maravillosos textos autobiográficos, Cuando el mundo era Ablaña y Memorias de un niño de Moscú. En 1987, la Asociación de Escritores de la Unión soviética le otorgó el Premio Pushkin.

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 Lluis Floren (Ateca, Zaragoza, 1913 - Bogotá, 1973)

Tras cursar los estudios de Filosofía y Letras (sección de Historias), da clases de Lengua y Literatura en el Instituto Lagasca en Madrid. Muy joven comienza a publicar estudios históricos y literarios,  ya colaborar en la Federación Universitaria Escolar y con la Universidad Popular de Zaragoza. Tras combatir en el frente, se exilia en Francia y, en los últimos días de 1939, llega a la República Dominicana donde, a los pocos meses, comienza a dirigir la Biblioteca de la Universidad de Santo Domingo. Desde 1945, catedrático de Biblioteconomía y bibliotecario del Centro de Relaciones Internacionales de la Dotación Carnegie en Ciudad Trujillo. En esos años dominicanos realiza una extensa obra bibliográfica.

Entre 1960 y 1973 fue director de la joven Escuela Interamericana de Bibliotecología, en Medellín (Colombia), institución que irradió los estudios bibliotecarios en América Latina.

Luis Florén falleció en la ciudad de Bogotá mientras asistía a un Congreso Internacional de Bibliotecología.

La Asociación de Egresados de la Escuela Interamericana de Bibliotecología otorga anualmente el Premio Luis Florén Lozano.

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  Justo García Soriano (Orihuela, Alicante, 1884-Madrid, 1949)

Estudia Filosofía y Letras en la Universidad Central. Se dedico a la enseñanza particular, teniendo entre sus alumnos durante siete años a Pedro Sainz Rodríguez, futuro ministro de Educación Nacional en el primer gobierno de Franco. Ingresa al Cuerpo Facultativo en 1915, prestando sus servicios en los Archivos Provinciales de Albacete, Murcia y Toledo, para pasar posteriormente a la Biblioteca Nacional. En 1924 es destinado a la Biblioteca de la Academia de la Historia, donde trabajará hasta el estallido de la guerra.

Patriarca de toda una generación de bibliotecarios, fue autor de numerosas publicaciones de asunto biográfico, filológico y bibliográfico. También colaboró como articulista en muchos periódicos.

Durante lo guerra la Junta Central del Tesoro Artístico le comisiona para la recogida de fondos bibliográficos y documentales en las provincias de Alicante y Murcia. De especial relevancia es su labor en la constitución del Museo de Orihuela que albergará, en buenos condiciones, obras de arte y riquísimos objetos de orfebrería, y la conservación en la Biblioteca Pública de más de sesenta mil volúmenes y legajos, entre ellos códices, manuscritos, incunables y libros raros y preciosos provenientes de distintas bibliotecas eclesiásticas de la ciudad.

Terminada la guerra, con 55 años y diez hijos, se le condenó por masón a12 años de reclusión, inhabilitación absoluta perpetua para cualquier cargo oficial, etc.  Posteriormente se le conmuta la pena y en 1946 se le admite en el Cuerpo Facultativo para prestar sus servicios en la Biblioteca de la Facultad de Medicina en Madrid.

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  Carmen Guerra (Ollauri, Logroño, 1907-Oviedo, 1999)

Desde el bachillerato hasta su licenciatura en Filosofía y Letras, sus estudios reciben el premio extraordinario. En 1933, pensionada por la Junta para Ampliación de Estudios, estudia Filosofía y Literatura Inglesa en Estados Unidos. Desde 1931, bibliotecaria y, pronto, directora de la Biblioteca Provincial de Córdoba, a la que renueva en local, mobiliario, organización y públicos. La nueva biblioteca se inaugura 14 de abril de 1935, con la presencia de todas las autoridades locales y de Miguel Artigas, director de la Biblioteca Nacional, que alaba el trabajo realizado por la joven directora, 28 años.

A principios de 1937, la Comisión Depuradora de Instrucción Pública de Córdoba, ya bajo el poder de Franco, la acusa de izquierdista y marxista, de celebrar reuniones con jóvenes izquierdistas en el local de la biblioteca, de gran amistad política con un catedrático socialista de la Universidad de Sevilla y de irreligiosa. En su defensa, un compañero bibliotecario la describía como "mujer a la moderna, independiente de carácter, que había viajado mucho por el extranjero, solía sustentar en sus conversaciones teorías muy especiales sobro materias religiosas o filosóficas, y de ahí que fuera considerada por algunos como de avanzadas ideas políticas".

Se le separa definitivamente del servicio. Cinco años después, en 1942 se le rebaja la condena a: traslado forzoso de Córdoba, prohibición de solicitar cargos vacantes durante cinco años, inhabilitación para cargos directivos, etc. A partir de 1944 empieza trabajar en la biblioteca de la Universidad de Oviedo donde pronto será su directora, puesto en el que se jubilará a principios de 1977. Nunca, ni con sus más allegados, volverá a hablar de su época en la Biblioteca de Córdoba.

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 Ramón Iglesia (Santiago de Compostela, 1905-Madison, Wisconsin, Estados Unidos, 1948)

Estudia Filosofía y Letras en Madrid entre 1920 y 1926. En 1928 marcha como lector de español a la Universidad de Gotemburgo. De 1928 a 1930 da conferencias en Oslo, Estocolmo, Upsala, Copenhague y Berlín.

En 1931 ingresa en el Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos, al que ya pertenecía su padre. Para entonces se ha casado con Raquel Lesteiro, también archivera, con la que va a tener tres hijas.

Su primer destino es la Biblioteca Nacional donde, gracias a su dominio de cinco lenguas, se encarga de las adquisiciones de libros extranjeros. Compagina esta tarea con otras: director de la Sección Hispanoamérica del Centro de Estudios Históricos, secretario de la revista Tierra Firme, colaborador de revistas culturales, vocal bibliotecario de la Junta Directiva del Ateneo de Madrid e historiador. Hacia 1932 empieza una de sus obras más importantes, la edición crítica de la Historia Verdadera de la Conquista de la Nueva España de Bernal Díaz del Castillo.

Sus inquietudes políticas le habían llevado en 1931 a formar parte del comité organizador de las JONS, pero más tarde se afilia al Partido Comunista. Al estallar la guerra se alista en el ejército y lucha en diversos frentes, llegando a capitán. Ello no le impide seguir conectado o su profesión: en 1936 es nombrado vocal de la Comisión Gestora del Cuerpo Facultativo y forma parte de la Junta de Protección del Tesoro Artístico. En mayo de 1937 se le hace responsable de la biblioteca que el Ministerio de Instrucción Pública ha creado para las Brigadas Internacionales.

Al terminar la guerra marcha a México en el Siñaia. Miembro del Colegio de México y profesor de la Universidad Nacional Autónoma, se trasladará más tarde a Estados Unidos donde dará clases en las universidades de California, Illinois y Wisconsin, donde se suicida.

 Vicente Loriente (Castropol, Asturias, 1900-1979)

A los catorce años marcha a Cuba, donde residía parte de su familia. En Toronto (Canada) va a realizar sus estudios preuniversitarios. En 1921, por problemas de salud, regresa a España. Ese año, con otros estudiantes de Catropol, publica en el periódico local el manifiesto Por nuestra cultura, con la iniciativa de crear una Biblioteca Popular Circulante, que se inaugura en 1922 con 158 volúmenes. La biblioteca llegar  a tener 15 filiales en las aldeas del concejo de Castropol: 8.000 habitantes, 47% de analfabetos, dispersión en pequeños núcleos. Una biblioteca autónoma (financiera y administrativamente) que llegará a ser la admiración de todos los bibliotecarios e intelectuales de la época. Cossio dice,"quisiera mil castropoles en España".

Loriente es el alma de esa biblioteca. Historiador, miembro del Centro de Estudios Históricos, en 1935 será el vicesecretario general del II Congreso Internacional de Bibliotecas y Bibliografía y secretario de la Sección de Bibliotecas Populares.

A los pocos días de la sublevación, las tropas franquistas llegan a Castropol, la Junta de la biblioteca, reunida con carácter urgente, había decidido cerrar el local. Los organizadores de la biblioteca corrieron con diferente suerte.
A Loriente la guerra le sorprende en Madrid. En 1937 regresa a Castropol donde permaneció al margen de la guerra recluido en su casa. En 1945 consigue volver a abrir una biblioteca con los fondos que se habían salvado, que se reinaugura con el nombre de Biblioteca Municipal "Menéndez Pelayo" y realiza una importante labor, aunque muy limitada porque, a pesar de los intentos, no se le permite desarrollar de nuevo una red de sucursales.

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 José Ignacio Mantecón (Zaragoza, 1902-Ciudad de México, 1982)

Toda su vida muy amigo de Luis Buñuel. Cursó Filosofía y Letras y Derecho en la Universidad de Zaragoza. Doctor en derecho por la Universidad Central e Madrid en  1925. Gana las oposiciones al Cuerpo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos. Destinado al Archivo de Indias (1925-1933) y posteriormente al Archivo de la Delegación de Hacienda de Sevilla. Desde los 15 años, republicano: "Contribuí  todo lo que pude a la caída de la monarquía".  Al proclamarse la República formó parte de Acción Republicana (el partido que lidera Azaña). Presidente del Betis cuando por primera vez, un equipo andaluz sube a primera división.

Durante la guerra civil; ayuda a formar las Milicias Aragonesas. Comisario de la 72 brigada mixta. gobernador general de Aragón en 1937, comisario del Ejercito del Este y Comisario del Ejército de Levante.

Terminada la guerra, lo nombran en Paris secretario general del Servicio de Evacuación de Republicanos Españoles, para organizar las expediciones de exiliados a México.

En México participa en la creación de la Escuela Nacional de Bibliotecarios y Archivistas en 1945, donde dará clases hasta 1964.Y trabaja con Millares Carlo en El Colegio de México. A partir de mediados de los cincuenta trabajará en el Instituto de Investigaciones Estéticas y, luego, en el de Investigaciones Bibliográficas. Imparte varias cátedras, entre 1963 y 1977, en el Colegio de Bibliotecología y Archivología de la Facultad de Filosofía y Letras.

En 1978 la Universidad Nacional Autónoma de México le concede la "Medalla al Mérito Bibliotecario".Nunca regresará a España.
Entre sus obras más importantes: Ensayo de una bibliografía de bibliografías mexicanas (coautor con Millares Carlo, 1943) y El índice de nombre latinos de ciudades con imprenta 1448-1825 (1973).

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  Agustín Millares Carló (Las Palmas de Gran Canarias, 1893-1980)

Historiador, paleógrafo, filólogo, bibliógrafo y traductor. Doctor en filosofía y letras por la Universidad Central de Madrid y catedrático de paleografía, diplomática y latín medieval en esa universidad. Director de la Biblioteca del Ateneo de Madrid. Director del Archivo-Biblioteca del Ayuntamiento de Madrid. En 1936 ocupa el cargo de secretario de la Facultad de Filosofía y Letras hasta fines de año en el que traslada su residencia a Hendaya. En 1938, el presidente del Gobierno, Juan Negrín, le concede un viceconsulado en México, al que se incorpora tres meses antes del fin de la guerra.

Catedrático de paleografía española y de lengua y literatura latina en la Universidad Nacional Autónoma de México. Profesor en la Escuela Nacional de Bibliotecarios y Archivistas. En 1952 regresa por primera vez a España pero se le impide reincorporarse a su cátedra madrileña (le alegan que por masón) y retorna a México. En 1959 eleva una instancia de reingreso en su cátedra de paleografía en Madrid. Ante el silencio administrativo del Gobierno Español decide aceptar la oferta de dirigir la Biblioteca General de la Universidad de Zulia, cerca de Maracaibo (Venezuela), y dar clases. Doctor honoris causa por las universidades de Zulia y La Laguna. Autor de una extensa obra, entre otras, su ya clásico Tratado de Paleografía Española y los manuales Historia de la literatura latina e Introducción a la historia del libro y de las bibliotecas.

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 Juana Quilez (Albacete, 1906-Guadalajara, 2004)

Hija de bibliotecario, estudia Filosofía y Letras cuando muy pocas mujeres cursan estudios superiores, pero ella los finaliza con un brillante expediente académico. En 1931 ingresa en el Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos. Tras su primer destino, en el Museo Arqueológico de Tarragona, trabaja como bibliotecaria en Granada y Madrid. En esta capital es destinada a la Facultad de Farmacia de la Universidad Central, pero durante la guerra deja ese destino para trabajar en la Biblioteca Nacional, colaborando en la realización de los inventarios de los libros incautados.

Perteneciente desde su creación a la Asociación de Bibliotecarios y Bibliógrafos, colabora en las actividades que se realizan para niños. En el II Congreso Internacional de Bibliotecas, celebrado en 1935 en Madrid, presenta una ponencia en la que habla de la conveniencia de introducir los conocimientos biblioteconómicos en los planes de estudios de los maestros para mejorar la marcha de las bibliotecas escolares.

En 1952 es nombrada directora del Archivo Histórico de Guadalajara, ciudad que ya no abandona y en la que llegará a dirigir también la Biblioteca Pública, el Centro Coordinador y el Museo. Mujer inquieta, su principal contribución a la cultura es la recuperación del Palacio del lnfantado, bombardeado por las tropas de Franco en 1936, que se convierte en Archivo, Biblioteca y Museo en 1972. Se jubila en 1976.

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 Antonio Rodríguez Moñino (Calzadilla de los Barros, Badajoz, 1910-Madrid, 1970)

A los 25 años había publicado unas 70 investigaciones sobre bibliografía, historia del libro y del arte, literatura, bibliotecas y colecciones españolas: ya era toda una autoridad. En la guerra va a desempeñar una tarea esencial el salvamento del tesoro bibliográfico. Con escasos medios (dos facultativos, cuatro administrativos, veinte subalternos y una camioneta pequeña) y autonomía de la Junta de Incautación y Protección del Tesoro Artístico, "Moñino y las señoritas" tal como les decían, realizan una ingente labor recogiendo más de 250.000 volúmenes pertenecientes a una veintena de colecciones (la del Marqués de Toca, las de Lázaro Galdeano, duque de T´Searcles) en los primeros meses de guerra. Como soldado interviene en 1935 en la protección del tesoro artístico en pueblos de Badajoz.

En 1939 se le abre un expediente de depuración cuya resolución va a tardar 27 años. Mientras que desde la Universidad de Berkeley solicitan su magisterio y le reciben alborozados, mientras que la bibliografía de sus investigaciones y publicaciones se edita en nueve países, en España tiene que esperar hasta 1966 para poder integrarse en el Instituto de Bachillerato de Valdepeñas, a su cátedra obtenida en 1935.

Vicepresidente de la Hispanic Society of America, doctor honoris causa por la Universidad de Burdeos, ingresa en 1968 en la Real Academia Española. En ella había trabajado como bibliotecario. A la muerte de su mujer, María Brey, bibliotecaria, una de "las señoritas" donan el riquísimo legado Brey-Moñino a la Real Academia.

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 Homero Seris (Granada, 1879-Nueva York, 1969)

Bibliógrafo. Discípulo de Menéndez Pidal, se doctora en Letras. Jefe del Departamento de Bibliografía del Centro de Estudios Históricos. Como secretario Internacional de la Asociación de Bibliotecarios y Bibliógrafos de España interviene en diversas reuniones internacionales y realiza un gran trabajo en la organización del II Congreso Internacional de Bibliotecas y Bibliografía celebrado en Madrid y Barcelona en mayo de 1935. Se exilia en Estados Unidos en los años de a guerra, donde publica y da conferencias sobre la labor bibliotecaria que desarrolla la República.

Enseña en diversas universidades estadounidenses, principalmente en Syracuse University de Nueva York, donde funda y dirige el Centro de Estudios Hispánicos. Miembro y vicepresidente de la Hispanic Society of America. Destacado investigador de la literatura, gran cervantista, entre sus obras destacan el Manual de bibliografía de la literatura española (1948-1954) y Ensayo de una biblioteca española de libros raros y curiosos (1966).

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Carmen Caamaño
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Juana Capdeville
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Luisa Cuesta
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
José Fernández Sánchez
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Lluis Floren
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Justo García Soriano
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Carmen Guerra
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Ramón Iglesia
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Vicente Loriente
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
José Ignacio Mantecón
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Agustín Millares Carló
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Juana Quilez
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Antonio Rodríguez Moñino
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Homero Seris
 
 
 

 
         
         
 

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